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jueves, 12 de mayo de 2011

Qué dimensión tienen la mayoria de las empresas industriales en España.


La dimensión de las empresas es inadecuada. La mayoría son pequeñas empresas (menos de 50 trabajadores). Sus ventajas son que reaccionan con mayor agilidad y flexibilidad ante los cambios de la industria actual y presentan menor conflictividad laboral. En cambio, sus productos son más caros y menos competitivos, porque su pequeño tamaño no permite economías de escala ni grandes inversiones. Además, hasta hace poco han sido olvidadas por la política industrial, que se polarizaba en las grandes empresas. Las grandes empresas (más de 500 trabajadores) son pocas y están a mucha distancia de las grandes de la UE.
En definitiva la tipología más característica para su asentamiento son los polígonos de naves adosadas, de reducida dimensión, y con deficiencias en infraestructuras y equipamientos.

Principales cabmio organizativos y de localización en la actividad industrial española a partir de la tercera revolución industrial.


La localización de las industrias sobre el territorio responde al objetivo de maximizar los beneficios y minimizar los costes.

La tendencia hacia empresas de menor tamaño, la diversificación de la producción, las facilidades de comunicación instantánea que dan las nuevas tecnologías, la mejora de las redes de transporte, la ampliación de las áreas de mercado..., favorecen la descentralización de las empresas, que, cada vez más, son multiplanta: la dirección y gestión se localizan en la gran ciudad, mientras que los procesos de fabricación se reparten en diferentes establecimientos, que buscan, en cada caso, la localización más interesante.

Las empresas más innovadoras y las sedes sociales de las principales empresas nacionales o multinacionales tienden a concentrarse en Madrid o Barcelona. En general, se produce en estas ciudades una terciarización creciente de la industria, predominando las actividades previas y posteriores a la producción (gestión, diseño, investigación, comercialización, servicio postventa...). En los nuevos edificios industriales de estas ciudades, las funciones de oficina superan a las propiamente fabriles.

Algunos sectores han aguantado mejor que otros la crisis del 73. Las industrias químicas, de alimentación, papel y artes gráficas, etc. han incrementado su valor añadido muy por encima de la media. El textil /confección, madera y mueble, metalurgia básica y de transformación o la industria de materiales de construcción han tenido un comportamiento mucho más desfavorable.
El modelo de producción basado en la fabricación mecanizada y en serie de grandes cantidades de productos homogéneos comienza a perder importancia. Hoy, lo esencial es la capacidad de las empresas para atender una demanda diversificada y cambiante, lo que resulta más fácil en unidades productivas pequeñas y medianas.

Por otra parte la escasa relación que ha existido en España entre empresas y centros de investigación y nuestro relativo atraso científico se han traducido históricamente en una inversión en I + D pequeña y en la dependencia tecnológica del exterior.

Las empresas de alta tecnología se localizan en Madrid y Barcelona, con focos secundarios en Málaga, Valencia, Guipúzcoa. Para promover la I + D se crean en los años 80, siguiendo los modelos americanos, los parques tecnológicos. Sin embargo, su creación no es ninguna garantía de que las empresas vayan a instalarse allí y la realidad es que sólo los de Madrid y Barcelona, que además tienen poca extensión, están en pleno funcionamiento.

Las fuentes de energía en España.

Las fuentes de energía son los recursos que proporcionan energía útil para diversas aplicaciones, como la industria.

España es un país deficitario en energía. En la actualidad importamos las dos terceras partes de la energía que consumimos.

En las últimas décadas, el consumo de energía ha aumentado continuamente: la industrialización, la mejora del nivel de vida, la mecanización del campo o la intensa motorización del país han contribuido a ello. Hasta los años 60, la energía consumida procede principalmente del carbón, pero, en esta década de apertura al exterior, éste será sustituido masivamente por los hidrocarburos. El petróleo llegó a suponer algunos años más del 70 % de nuestro consumo total de energía. Con la gran subida del petróleo. a  partir de 1973, y para reducir la dependencia del mismo, se promocionan otras energías. El carbón recupera algo de importancia, se aumenta el consumo de gas natural y, sobre todo, en una política muy discutida, se promociona masivamente la energía nuclear.

Así podemos concluir que hay dos tipos de energía, la no renovable (carbón, petroleo, nuclear, hidroeléctrica y gas natural) y la renovable (solar, eólica y geotérmica)  que a pesar de que se han realizado diferentes planes para su desarrollo y de las grandes potencialidades de nuestro país, sobre todo en energía solar, suponen todavía muy poco en su conjunto.